© DERECHOS RESERVADOS. CORPORACIÓN NUMAR. 2011
Batí la mitad de la mezcla de la harina con la mezcla de la miel de caña hasta obtener una mezcla homogénea y suave.
Agregá el resto de la harina, amasar la mezcla hasta que esté todo bien mezclados.
Si la mezcla es muy blanda, incorporá más harina hasta que quede más firme y más manejable, pero no del todo seca.
Colocá la masa en una bolsa de plástico sellable o en un recipiente de plástico hermético.
Reservá en un lugar fresco, pero no en la nevera, durante al menos 2 horas y máximo 6 horas.
Podés refrigerar la mezcla si no vas a preparar tus galletas inmediatamente, hasta por 3 días, pero tenés que llevarla a temperatura de ambiente antes de usarla.
Dividí la masa por la mitad.
Enrollá la masa directamente sobre papel de pergamino para que no haya deformaciones cuando transfieras la masa a la bandeja de horno.
La masa es pegajosa. Se puede extender con el rodillo entre dos hojas de papel de pergamino o de horno y luego congelar antes de cortar con los moldes, ya que puede resultar difícil desprender el papel.
Horneá en horno precalentado a 180ºC durante 11 a 15 minutos para piezas de gran tamaño, de 6 a 8 minutos para piezas pequeñas. O hasta que los bordes se tiñan de color marrón.
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